De qué hablo cuando hablo de trabajar la movilidad.

De qué va esto de conseguir moverse mejor.

Cómo narices se hace.

Reeducar al sistema nervioso… ¿lo cualo???

 

Venga va.

 

Imagina una linea.
Una linea marcada del 0 al 10.

Cada una de tus articulaciones tiene una capacidad para moverse de 0 a 10.

Centrémonos, por ejemplo, en un hombro.

Cuando lo flexionas (lo elevas por delante tuyo) llega hasta donde puede.

No suele ser el 10.

Si tienes molestias, dolores… aun menos.

 

¿Por qué?

Porque nunca pasas por el 10.

 

Igual que si no has levantado nunca 20 kg, pues no podrás.

O lo mismo que si nunca has esquiado o jugado al tenis pues sabrás más o menos de que va. Pero no sabrás hacerlo bien.

Como si no has hecho nunca una paella.

Es solo un ejemplo.

 

¿Y qué impide pasar del 7 y llegar al 10?

 

Pues tu sistema nervioso.

The Boss.

El vela por tu integridad.

Si eres muy flojo del 7 al 10 pues interpreta que podrías hacerte daño si pasas por ahí.

Y te lo impide.

 

Igualito que un padre sobreprotector.
-¡Cuidado que te caerás!-
-¡Ojo el agua que te ahogarás!-

 

Lo único que los avisos de tu sistema nervioso son en forma de tensiones, molestias, dolores al final.
Son sus formas de decirte
-por aquí no, chavalito.

(Exacto. No tiene por que haber lesión para que sientas dolor)

 

Debes tranquilizar a papá.
Demuéstrale que no te caes.

 

Pero una y otra vez.
Que no piense que es cuestión de chiripa.
Que se acostumbre a verte hacer eso.
Una y otra vez.

 

Hasta que te vea y piense
-Ah, bueno. Si en esto controla.

 

Pues de eso se trata.

Reeducar.

Vamos a trabajar tu fuerza muuuy cerquita de ese 7.
Donde apenas tienes fuerza.
Vamos a ponerte cachas en ese punto.
Vamos a darte capacidad de ejercer fuerza a partir del 7.

Para que tus sistema nervioso piense:
-Ah bueno. Por aquí controlamos.

Y te deje pasar hasta el 8.

 

Y ¿entonces?

Pues entonces el 7 se sigue trabajando integrándolo en el nuevo recorrido.

Porque total, acabas de aprender.

Ahora vamos a por el 8.

Y mientras vas a por el 8, el 7 se afianza haciéndose cada vez más fuerte, más estable, más…
más normal, habitual.

 

A papá ya ni le salta la alarma cuando haces eso.

Es más, le va diciendo a los otros papás:
-hey! Mirad lo que hace mi hijo-

Mientras los otros papás se preocupan por si se cae.
Y es que claro, sus hombros no pueden.

 

Así que tranquiliza a papá.

 

Reeduca a tu sistema nervioso.

Trabaja tu mobilidad.