Situación.
Atención.
Atención a la situación.
Imagina la situación y presta atención.
Vas paseando por una zona de tu ciudad que conoces bien.
Además, vas con el gps del móvil conectado.
¿Y qué pasa?
Paciencia hombre…
Pues que el gps tira bien.
Te indica por donde andas con más o menos detalles.
Pero vamos, que no te perderías.
Pero entonces empiezas a acercarte a una zona de la ciudad por la que no vas nunca.
Pues vale.
Para eso tengo el gps…
Pero el gps empieza a perder cobertura.
A más te acercas a la zona que no conoces menos cobertura hay.
¡Ostras Pedrín!
¿Qué carajo habrá más allá?
¿Y si el mundo es plano y hay unas cataratas que caen al infinito?
Los terraplanistas están en lo cierto…
¡Pero que narices!
Decides adentrarte en territorio desconocido. A la aventura.
Solo un poquito.
La puntita.
1er día: Incertidumbre
2o día: ya sabes lo que encontrarás
3er día: más confianza
4o día: ¡sorpresa!
El 4o día el gps empieza a tener cobertura en la nueva zona.
Se ha convertido en territorio explorado, conocido y afianzado.
Así que decides que explorar poco a poco mola.
Que no era el gps el que fallaba.
Es que no sabías cómo funcionaba.
Has de mapear.
Que guapo es saber que en un tiempo podrás ir por toda la ciudad sin miedo a perderte.
Pero, a que viene este rollo Miquel.
Vamos al tema.
Cambia gps por sistema nervioso y zona de ciudad por una posición de tus articulaciones.
A tu sistema nervioso no le gusta ir por zonas desconocidas. En este caso desconocidas porque no las usas nunca, entonces no las controla, no tiene capacidad de ejercer fuerza…
El entiende que eso es peligroso y te puedes hacer daño y pone en marcha las alarmas en forma de cosas que te enteres: tensiones, dolor…
¿Lo pillas?
Cuando no puedes acceder a una posición de tu articulación y todo tira y molesta y
Y
Y
Tienes que trabajar esos límites.
Has de enseñarle a tu sistema nervioso que controlas y eres fuerte en esa zona.
El amplia su mapa y te permite llegar más allá de lo que podías porque ahora es territorio conocido y controlado.
Pero claro. Paco pero.
Has de saber cómo y en qué medida.
Bien.
Solo espero que lo hayas entendido.
Yo me dedico a eso.