Empezar la casa por el tejado
Supongo que habrás escuchado alguna vez esta expresión.
Se refiere a empezar las cosas por donde no toca en lugar de por abajo, creando unos buenos cimientos.
¿Se te ocurriría empezar una casa por el tejado?
Menuda tontería.
O no.
Seguro que lo has hecho alguna vez.
Y te adelanto que yo sí.
No te voy a hablar de arquitectura ni obras. Aquí se habla de movimiento y del cuerpo humano.
Relaciones
Está muy chulo saber cosas acerca del funcionamiento del cuerpo humano porque terminas relacionando cosas.
Igual que en el propio cuerpo todo está relacionado y unas partes dependen de las otras. Así que lo que le pase a una parte del cuerpo terminará afectando, de una forma u otra, al resto, para bien o para mal.
Hace muchos años, en un taller sobre movilidad, el que nos impartía la clase, después de preguntar sobre algunas características de algunas zonas del cuerpo, dijo: si venís a buscar una lista de ejercicios no aprenderéis nada, aprended sobre el cuerpo.
Y cuando aprendes sobre el cuerpo aparecen más preguntas, y buscas más, claro.
Y relacionas términos y sacas tus conclusiones, y buscas sobre tus conclusiones y encuentras cosas, y te enteras de que eso ya se sabía, pero no sabías dónde buscar.
Me estoy yendo por las ramas.
Regreso a lo de empezar la casa por el tejado.
Orden de prioridades
Cuando empiezas a hacer ejercicio primero de todo (sea cual sea tu motivo para empezar a moverte un poco más, que eso siempre está bien) te pones a pensar cómo empezar, con qué modalidad: correr, pesas, natación, pilates, yoga…
Hay tanto y tanto dónde elegir ¿verdad?
Te voy a hablar de los dos casos que más me encuentro: correr y gimnasio (lo que inevitablemente termina con trabajo con pesas).
Dejo la natación de lado, que hasta hace poco era lo primero que te mandaba el médico, sin preguntarte si sabías nadar bien.
Vamos allá.
Empezar a correr cuando te molesta bajar escaleras.
Añadir peso a los movimientos que haces en el gimnasio cuando tus articulaciones no son capaces de hacer el movimiento correcto sin peso.
¿No te resultaría algo estúpido poner cada día en hora un reloj que no funciona?
¿y qué me dices de hacer salidas en bici con las ruedas siempre pinchadas?
¿Raro, pérdida de tiempo, peligroso, prioridades equivocadas?
A eso me refiero.
Añadir peso a una sentadilla para que cueste más (con el objetivo de ganar fuerza o muscular) cuando no eres capaz de bajar sin peso hasta abajo del todo, es lo mismo.
Querer hacerte más fuerte donde ya lo eres dejando de lado el recorrido en el que no lo eres. Eso no acaba bien, nunca.
Lo mismo para meterle peso al trabajo de hombros si no eres capaz de llevar los brazos extendidos por encima de la cabeza.
Lo mismo con matarte a abdominales si tu columna estás más tiesa que una escoba.
Todo esto desemboca en el mimo lugar: perdida de movilidad, tensiones excesivas de ciertos músculos, molestias articulares.
Lo cierto es que viene a ser todo lo mismo.
Por qué le llaman flexibilidad cuando quieren decir…
Y de ahí el rollo anterior de relacionar cosas.
Porque entonces salen los de -es que yo nunca he sido flexible- mientras muestran como llevando las manos al suelo con las rodillas extendidas se quedan a medio camino.
No es falta de flexibilidad, es exceso de tensión.
Tensiones creadas por tu sistema nervioso para defenderte.
¿Recuerdas esas sentadillas con peso bajando solo hasta algo más de 90º?
Pues te hiciste muy fuerte en eso 90º y muy débil en el resto, así que no se te permite pasar por allí, porque debilidad = inestabilidad = peligro de lesión.
Repito por aquello de que se vaya quedando grabado a fuego: no tienes poca flexibilidad, tienes demasiadas tensiones.
Pues esas tensiones se acumulan también cuando te mueves poco, cuando pasas muchas horas en una misma posición, cuando tus movimientos son cortos y poco variados…
Ahora súmale a todo eso los que te provocas en el gimnasio o corriendo.
Claro que esto no aparece de la noche a la mañana, no, no.
Es más cómo la diabetes, que te la vas labrando con los años.
Ahora quizás estás pensando que “ahora el tío este me dice que no he de hacer pesas o salir a correr”.
¡Non, par Dieu!
Nunca digo que no hagas algo (bueno, casi: no tomes drogas), digo que añadas algo para poder hacer lo que te gusta por muuuchos años.
La movilidad articular le da a tus articulaciones la capacidad de moverse más allá de donde lo hacen.
-claro, estiramientos, yo ya hago estiramientos-
No.
A diferencia de los estiramientos, la movilidad te da la capacidad de mejorar tu recorrido articular a la vez que te haces fuerte en el que vas ganando.
Te dará esa capacidad de compresión de tus caderas (acercar el tronco a las piernas o viceversa), de flexión de tobillo (la que necesitas para pasar tu rodilla de la punta del pie), de extensión de columna (no, no es perjudicial, es necesaria), de flexión de hombros (para estirar los brazos a la vertical sobre tu cabeza) …
Y de qué te sirve todo esto
Pues eso mejorará como se reparte el trabajo en tus articulaciones y te hará mejorar la técnica hagas lo que hagas, reducirá las posibilidades de lesión, disminuirán las rigideces y dejarás de ir como un palo…
¿Sabes en que se diferencian los grandes atletas?
Quién no ha soltado en alguna ocasión, viendo a un nadador en unas Olimpiadas, por ejemplo -parece que lo hagan sin esfuerzo, que no les cueste-.
Eso es lo que les diferencia, esa sensación que te da al verlos.
Porque son capaces de relajar todo aquello que, en cada preciso momento, no tiene que estar tenso.
No como tu espalda y la parte posterior de tus piernas cuando te inclinas hacia delante diciendo -es que lo mío no es la flexibilidad-